Está aquí y lo estará siempre porque los genios no se van, no desaparecen, no se despiden...se quedan para siempre y por eso Javier seguirá ahí. Seguirá unido al hielo, a la cuchilla que lo rasga para que él pueda crear esos giros que nos atrapan con su entrega total de arte, que aparece una y otra vez; con música o sin ella, con luces o en la oscuridad, con público o sin el.
Está aquí, y lo estará siempre
Javier está ahí, es único porque la genialidad no se compra ni se aprende en una universidad, se lleva en el ADN, él lo sabe y el hielo lo acepta.
María José Almudí, publicando en la lengua de Cervantes
sábado, 26 de enero de 2019
lunes, 7 de enero de 2019
Por seguir con la noche de reyes
Cerrar los ojos, mirar hacia dentro y hacer un inventario de como andan nuestras reservas de todos esos elementos como la tolerancia, la gratitud, la consideración hacia los demás y, varios más que necesitamos para estar bien en nuestra mente, en nuestro espíritu y en nuestro corazón. Nadie sabe mejor que uno mismo quién es, como es; si mantiene a raya la envidia, la crírica, y todos esos vicios que nos empequeñecen como indivíduos y no nos dejan crecer como deberíamos de hacerlo para lograr ser ese ser perfecto de la creación.
Aclaro que no me pronuncio bajo ningún aspecto religioso o de creencias de ninguna índole, eso atañe al ámbito totalmente personal; es simplemente algo que toca lo que somos: seres humanos.
Cualquier tiempo es bueno para llevar a cabo este ejercicio, pero yo creo firmemente que la noche del cinco de enero es el mejor momento, pero, ¿Por qué esa noche?
Pues porque en esa noche todos volvemos a ser de alguna manera niños, por unas horas nos transportamos ayudados de algún recuerdo o imagen de nuestra infancia a ese escenario donde hacíamos un repaso de nuestro comportamiento, de si nos habíamos portado bien y a la vista del resultado siempre, siempre, nos prometíamos ser más buenos y hacer menos travesuras.
Creo que merece la pena rescatar ese acto de contricción y traerlo a nuestro momento actual y llevar los buenos propósitos más allá de ir al gymnasio, no abandonar la dieta y levantarnos más temprano.
No sé si rectificar es de sabios, pero si es de gente que ha avanzado un paso más hacia la superación y el equilibrio consigo mismo.
María José, publicando en la lengua de Cervantes.
sábado, 5 de enero de 2019
Noche de reyes
¿Por qué no creer en la magia que envuelve esa noche tan especial? yo diría casi única porque es la noche de los niños, al menos en mi infancia así era. La cabalgata era estrictamente eso, una cabalgata con los tres reyes magos tan bien preparados para su papel que nadie dudaría de su autenticidad y con una indumentaria que envidiarían los ya lejanos Magos de Oriente; siempre acompañados de los pajes repartiendo golosinas y seguidos con los camiones cargados con grandes cajas que llevaban los regalos... y nada más. No iban carrozas de Disney, como ahora, y mucho menos se concebía que aparecieran acompañando a sus Majestades esas carrozas cariocas que parecen de un desfile de carnaval.
Todavía recuerdo el silencio que de repente se hacía en esa primera fila de niños cuando avisaban que los reyes ya estaban en la ciudad y nos pedían que encendiésemos nuestros pequeños faroles de papel para iluminarles el camino.
Es una lástima que los adultos dejemos escapar esas ilusiones de la infancia de nuestros hijos, que son tan importantes para que con el tiempo, al crecer tengan ese fondo de recuerdos felices que les de esa estabilidad tan necesaria.
Pero yo, a pesar de mis años, que son muchos, sigo creyendo en la noche de reyes, una noche donde aparecen los milagros y las historias más inverosímiles se hacen presentes con soluciones mágicas. ¿Quién obra el milagro? Cada uno de nosotros tenemos nuestra muy particular respuesta; pero lo que si es cierto para mí es que hay alguien que maneja esa magia y si crees en ella saldrá a tu encuentro esa noche.
María José publicando en la lengua de Cervantes
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