Desde abril es mucho tiempo sin decir nada, sin dejarse oír. Es importante decir con la palabra escrita, porque esta, grita más que si solo la pronunciamos.
Hoy aquí usaré la palabra para gritar al mencionar a los niños migrantes que parecieran ser invisibles, o poco importantes para la mayoría y principalmente para los que pueden intervenir y solucionar y no lo hacen. Para ellos grito con dos palabras: Conciencia y ayuda.
Otro de los muchos que necesitan que las palabras griten su situación es el pueblo Palestino masacrado ayer, hoy, hace un año, hace veinte, siempre, siempre. Los muertos siguen llegando y desgraciadamente entre ellos los niños que olvidan, (porque no saben, de guerras ni de intrigas políticas)que hay peligro, para ir a jugar a una playa.
Lejos de ese escenario, los llamados líderes se reúnen alrededor de una mesa para hablar con palabras huecas de acciones que se pueden implementar para un alto al fuego de cinco horas.
¡Hasta cuándo! ¡Hasta cuándo! Que día será que el hombre mirará dentro de si y buscará esa humanidad con la que puede parar estas atrocidades.
Grito con estas palabras escritas: Conciencia, ayuda, humanidad.
julio 23 del 2014