Hace solo unos días quise manifestar un requiem por el francés, hoy, con gran tristeza vuelvo a lo mismo. Este día hemos dado un adiós a la Academia de Francés, esa Academia que creció, mientras se lo permitieron, fuerte y vigorosa porque en cada sesión recibía embates. Se discutía, se formaban bandos a favor y encontra sobre todo lo que concierne a la vida académica, para finalmente tener ese punto de encuentro que nos hacía mantener un equilibrio casi perfecto del cual nos hemos venido congratulando hasta eldía de hoy. Pero ya no habrá más debates, ni discusiones, ni planteamientos de proyectos entusiastas, nos los han robado. De ahora en adelante los maestros de la Academia de Francés del ICEA se seguirán reuniendo en las fechas establecidas para ello, pero solamente para recibir instrucciones, para que les digan cómo, cuándo y dónde hay que hacer lo que indiquen; porque lo de antes guardará silencio ya para siempre.
Requiescant in pace
Amén